Cyborg es el apócope de
cybernetic organism, que tiene su origen en una propuesta para enviar animales a los que se les acoplasen prótesis que les permitieran sobrevivir en viajes espaciales. Fue una propuesta de los años sesenta, que en los ochenta se convirtió en un icono cultural, primero por varias películas como Robocop, después a partir de la corriente llamada
cyberpunk en literatura y en el espacio visual. Más recientemente se ha convertido en un símbolo de la existencia contemporánea, fronteriza entre lo natural y lo artificial. Por ejemplo, muchas escritoras feministas que estaban en contra de la vieja sexista conceptualización de lo femenino en el territorio natural, pero no estaban tampoco cómodas con la idea de que lo femenino es pura construcción artificial, desarrollaron la idea de existencia fronteriza. Yo sigo en esta bien conocida tradición, generalizando el concepto a la propia existencia humana. Los humanos evolucionan en un medio que ellos mismos han construido en parte mediante andamios técnicos y culturales, de manera que son ya una especie ciborg.
Los medios culturales pueden entenderse como prótesis que nos permiten movernos en espacios que nos estarían prohibidos sin ellos. El ejemplo más claro es la escritura, que permite un modo de discurso que la memoria humana impide. Las culturas orales dependen de la presencia del hablante, dependen también de la memoria tanto del hablante como del oyente. Las culturas escritas, sin embargo, ya no: sus conocimientos, sus imaginarios, sus memorias, se conservan en un medio artificial. Lo apasionante es que este medio actúa como un medio en el que los humanos se desarrollan y crean nuevas habilidades: la lecto-escritura, desde luego, pero también otros elementos culturales como las instituciones que dependen de la escritura, como las leyes, la ciencia, la literatura, etc. El ejemplo de la escritura puede extenderse hasta lo ilimitado para mostrar cómo la especie humana se desarrolla en un mundo híbrido de lo natural y artificial sin el que no tiene sentido hablar de capacidades humanas.
De esta forma podemos aproximarnos a la cultura entendiéndola como un conjunto de prótesis desarrolladas para hacer posible capacidades de acción y pensamiento que no serían posibles en un mundo sin estos andamios culturales. Ello nos lleva al extraño oxímoron de concebir la naturaleza humana como una naturaleza ciborg. ¿Porqué ciborg y no otra forma de hibridación entre lo artificial y natural? La idea es que las grandes transformaciones humanas son transformaciones que implican ampliación de las capacidades de procesamiento colectivo de la información y el control automático : lenguaje, escritura, imágenes, sistemas de control, etc.
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La melancolía del ciborg
Fernando Broncano
filósofo